Una Convivencia Armónica

  • COPEMSA por una convivencia armónica. Los niños y jóvenes de hoy, dan por sentado que una televisión se controle de manera remota; que en lo que fue concebido como un teléfono personal portátil inalámbrico, además de llamar a cualquier rincón del mundo, se almacenen decenas de miles de canciones; cuenten con cámaras de fotografía y video, grabadora de audio, una potente computadora e incluso acceso a Internet, el invento que revolucionó las comunicaciones y el flujo y acceso a la información.

    Igualmente, las generaciones del siglo XXI, viajan sin extraviarse utilizando un GPS que replica en una pequeña pantalla el trazo urbano de la ciudad, al mismo tiempo que dicta instrucciones para seguir la mejor ruta. Pueden, desde la comodidad de su hogar, observar vía satélite, cualquier punto del planeta con extraordinaria nitidez, aunque, paradójicamente, pueden también ser permanentemente observados en su misma comodidad.

    Es verdad, experimentan sensaciones, viven situaciones, y ocasionalmente, cumplen sus deseos conectados a una realidad virtual. Pueden conocer, con la sencillez de un análisis de sangre, el más íntimo y profundo de los secretos; el más ignoto y personal de los enigmas: su propio genoma humano… Inimaginable el siglo XXI, ciertamente.

    Pero los niños y jóvenes de hoy, poco saben, al menos por experiencia directa, de la naturaleza. Es el mismo desarrollo tecnológico que los acerca al microcosmos de la química cuántica, al macrocosmos de la física de la relatividad, el que los aleja de Gaia, la Madre Tierra: un planeta vivo, con límites y equilibrios, cuya fragilidad nos es todavía desconocida aunque la podemos intuir, o quizá esbozar.

    El Hombre, al instalarse a sí mismo como su amo y señor, ha decidido que lo posee todo por el solo hecho

  • de que puede hacerlo, y ha decidido no rendirle cuentas a nadie. No obstante, al mirarlos más allá de la escala humana, los límites y equilibrios del planeta resultan bastante precarios.

    Restituir por sus propios medios naturales la destrucción de su capa de ozono, la contaminación de sus ríos o la exterminación de sus bosques y selvas, le tomará a la Tierra, ciento y hasta miles de años. Pero la extinción de decenas de miles de especies de animales y plantas es un fenómeno, simplemente, irreversible… Es muestra de una política de explotación irracional cuyas consecuencias son medibles solamente a una escala planetaria y, por ello, el Ser Humano habrá de padecer; habrá de hacerse cargo cuando sea capaz, de algunos efectos reales que comienzan a aparecer en la biósfera en la que vive: el calentamiento global, la disminución de los mantos acuíferos, el agotamiento de los hidrocarburos, en fin, habrá de mudar, de forma obligada, a una noción más amigable de su estadía en la Tierra, y no sobre ella.

    Habrá de concebirse a sí mismo como parte de un enorme ecosistema que funciona bajo el orden de determinadas reglas y principios, en mucho, desconocidos, que es menester aceptar y respetar; y habrá de comprender que, hacer viable su existencia en un muy largo plazo, solo es posible, subordinándola a una convivencia armónica con su medio ambiente. Para ello, el Humano tendrá que construir una sociedad sostenible “que pueda persistir a través de generaciones; que sea capaz de mirar hacia el futuro con la suficiente flexibilidad y sabiduría como para no minar su sistema físico o social de apoyo”.

    Una sociedad que “atienda las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para hacerse cargo de sus propias necesidades”.

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Rutalterna

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Somos un divertido y avispado colectivo interdisciplinario consagrado en hacer realidad tus proyectos soñados. “Lo Hacemos Posible”

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